Tengo un recuerdo que casi parece que lo viviera ayer. Estaba en la cama de esa vieja y casi destartalada litera que había en el cuarto de coser. Yo era pequeña y ni aún poniéndome de puntillas sobre la cama de abajo podía llegar a la parte superior de la litera. No se cómo no me daba miedo esa habitación. Era oscura y se oían los pasos sigilosos de los gatos al otro lado de la ventana.
Como cada noche ella venía y se recostaba a los pies de mi cama. Su voz pausada y llena de misterio comenzaba a contar un cuento. No quería dormirme mientras ella hablaba. Abría bien los ojos y abrazaba a ese peluche al que perdí de vista hace mucho. Ella hablaba y hablaba. Contándome historias sobre animales inteligentes o sobre alguna princesa que otra. No paraba hasta que su voz se veía interrumpida por algún improvisado bostezo y ya llegaba el momento de irse a dormir. Recuerdo que todas las noches se oían los pasos de él al otro lado de la puerta acompañados por los arrítmicos pasos de esos perros que nunca le dejaban solo.
jueves, 20 de octubre de 2011
Inability
Y no entiendo cómo es posible. No entiendo como puede ser
que un simple roce, una simple caricia enganche de este modo. Y como de
repente, mire a todo con miedo. Con miedo de que desaparezcas y que esa caricia tan
leve que solo se produce casi de forma casual desaparezca y solo pueda verte.
Solo verte… y no poder alcanzarte…
electricity
Siento una corriente eléctrica y después nada. Solo noto como mis músculos se destensan y poco a poco una irrepetible paz me llena. Mis párpados pierden la fuerza y sin que yo me de cuenta no veo nada más que oscuridad. Pero no esa que da miedo, sino la que te tranquiliza y te hace respirar tranquilo. Esa oscuridad en la que ves todos tus sueños.
martes, 18 de octubre de 2011
Otoño
Tardes de otoño en las que tu único abrazo te lo da aquella chaqueta de entre tiempo que llevas puesta. Tardes en las que el viento, ese que todavía no es muy frío, se entretiene enredando tu pelo. Tardes en las que te escapas un momento de la rutina y decides atreverte a salir a la calle aunque sepas que nadie te va a acompañar. Tus pasos te llevan hacia aquella acera por la que siempre pasas, a ese parque que siempre veías pero en el que nunca te parabas. Ves un banco solitario debajo de un árbol poco robusto que parece tener un pulso continuo con el viento, que lo único que quiere es tumbarlo. Te sientas... y simplemente miras algo que sabes que no es nada.
jueves, 29 de septiembre de 2011
!¿!?¿
Letras que leídas forman sonidos. Sonidos que unidos dan lugar a palabras. Palabras gritadas al viento, pero por un capricho llegan a tus oídos. Hacen daño. Te provoca más dolor que un puñetazo. Y no es rápido. Tu cerebro lo repite hasta que logras reconocer cada letra silabeada. Cada susurro. Cada sentimiento. Cada intención. Convirtiéndolo en un asqueroso estruendo en tu cabeza.
Shades.
Notar el frío de la rugosa pared en tu espalda y el calor del vaho en tu cuello. Oír cualquier insignificante sonido y no ver nada más que paredes llenas de sombras y una pequeña ventana en la que se distingue el cielo nocturno. Pero tus ojos no prestan atención, simplemente de forma rutinaria y vaga hacen su trabajo. El olor de tu colonia me inunda, me engancha.Y de repente un sonido. Tu cerebro te avisa de que hay peligro y tus pulmones intentan no saborear el oxígeno. Silencio. El momento ya pasó.Te mira y sonríe. Es hora de aparentar normalidad.
martes, 13 de septiembre de 2011
Es solo ruido.
He cogido asco al vibrante sonido del teléfono. Ese asqueroso sonido que de repente te sorprende y hace que como un autómata te levantes y quieras saber que voz hay al otro lado. La rutina a la que ya me había acostumbrado vuelve a empezar. Nuevos y a la vez ya conocidos gritos comenzaran a querer huir de la cocina. Pasando por las grietas de la puerta cerrada y por esas paredes que casi parecen de papel. Espero que esta vez lleguen a un acuerdo. Que los gritos se conviertan en un pacto y así pueda volver a ver esa casa por última vez. Demasiados recuerdos en un simple porche. Quiero un último adiós. Quiero una última vuelta.
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