lunes, 12 de diciembre de 2011

Silenciador.

Dicen que puedes enamorar con la mirada y así conseguir todo lo que quieres, aunque si tienes una pistola y sabes como usarla creo que el resultado será el mismo. Puede, incluso, que sea todo más rápido. Como cada viernes me acerqué a ese pobre hombre de traje caro. Una mirada, simular vergüenza, ya era mio. Sus ojos brillaban cuando me siguió a la pequeña plaza del jardín de aquella mansión, pero empezaron a brillar todavía más cuando vio lo pulida que estaba el arma y a mi empuñándola. No sonó nada en la plaza. El silenciador habia hecho su función. Recogí su cartera y me fui. El vestido era de seda. Resbalaba con la piel. No hacia ruido. Todo era silencio.

Shit.

Y es que no se ni para que me esfuerzo. Si luego lo único que consigo son gritos.