jueves, 29 de septiembre de 2011

!¿!?¿

Letras que leídas forman sonidos. Sonidos que unidos dan lugar a palabras. Palabras gritadas al viento, pero por un capricho llegan a tus oídos. Hacen daño. Te provoca más dolor que un puñetazo. Y no es rápido. Tu cerebro lo repite hasta que logras reconocer cada letra silabeada. Cada susurro. Cada sentimiento. Cada intención. Convirtiéndolo en un asqueroso estruendo en tu cabeza.

Shades.

Notar el frío de la rugosa pared en tu espalda y el calor del vaho en tu cuello. Oír cualquier insignificante sonido y no ver nada más que paredes llenas de sombras y una pequeña ventana en la que se distingue el cielo nocturno. Pero tus ojos no prestan atención, simplemente de forma rutinaria y vaga hacen su trabajo. El olor de tu colonia me inunda, me engancha.Y de repente un sonido. Tu cerebro te avisa de que hay peligro y tus pulmones intentan no saborear el oxígeno. Silencio. El momento ya pasó.Te mira y sonríe. Es hora de aparentar normalidad.

martes, 13 de septiembre de 2011

Es solo ruido.

He cogido asco al vibrante sonido del teléfono. Ese asqueroso sonido que de repente te sorprende y hace que como un autómata te levantes y quieras saber que voz hay al otro lado. La rutina a la que ya me había acostumbrado vuelve a empezar. Nuevos y a la vez ya conocidos gritos comenzaran a querer huir de la cocina. Pasando por las grietas de la puerta cerrada y por esas paredes que casi parecen de papel. Espero que esta vez lleguen a un acuerdo. Que los gritos se conviertan en un pacto y así pueda volver a ver esa casa por última vez. Demasiados recuerdos en un simple porche. Quiero un último adiós. Quiero una última vuelta.