lunes, 21 de febrero de 2011
Unos cascos.
Hoy sin quererlo se ha convertido en uno de esos días en los que te refugias en una canción, en ese día en el que buscas la opción "repetir pista" de tu mp4. Te pones tus cascos, subes el volumen todo lo que puedes hasta que te duelen los oídos. Pero luego te relajas, pones la música a un sonido más bajo, más relajante aunque la canción sea de discoteca y no tenga más que tres versos que se convierten en estribillo durante 2.14 minutos. Pero para ti esa canción te aleja de dónde estas. Piensas en qué ha pasado y que te gustaría que pasara. Sueñas en que tienes alas, que vuelas. Que de repente estás allí, en una de esas calles abarrotadas y llenas de anuncios. Que bailas. Que conoces a aquella persona con quien siempre sueñas pero que todavía no la conoces en persona. Sueñas... pero un ruido te hace volver a poner los pies en el suelo. Miras el reloj, lo que a ti te ha parecido un minuto han sido 30. El deber te llama, vuelves a poner en el mp4 la opción " aleatorio" comienza a sonar algo tranquilo. Suspiras. Pones todo encima de la mesa y comienzas a trabajar.
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