domingo, 29 de mayo de 2011
LLuvia.
He salido y ha llovido. Todo el suelo era charco. Zapatos inundados y frío en la piel. El pelo pegajoso, calimoso. He salido de casa y ha llovido. Pero ahora mis zapatos están abandonados en el pasillo. Ya se secaran. Los calcetines se han perdido en la alfombra. Gotean. No me importa. Yo estoy sentada en la silla. Con las piernas apoyadas en la mesa, mirando la lluvia a través de la ventana. Ese calor posterior a cuando las gotas de lluvia se secan sobre tu piel, me inunda. Es agradable. Un cosquilleo mágico. Pasan los minutos y la lluvia ha parado. La brisa entra por la ventana entreabierta. Vuelvo a notar el frescor típico del verano, Ya no recuerdo ese calor que da la lluvia. Ya ha pasado. No volverá hasta que las gotas me vuelvan a pillar por sorpresa. En una tarde en la que salga y no lleve paraguas.
domingo, 22 de mayo de 2011
Un minuto
Y fue de repente. Un tono. Un silencio. Una mirada que atravesaba hormigón. El suelo se me acercó de golpe produciendo un ruido sordo. Los ojos enrojecidos. Un espejo. Dos generaciones. Podrían haber sido más, pero no, solo hay dos. Dos personas mirándose al espejo. Incluso el silencio fue educado y se quedo callado. Estoy sola. No hay nadie en casa. He descubierto un nuevo sonido. El sonido de la gravedad. El de la atmósfera. No se que hacer. No hago nada. Simplemente respiro, y eso ya cuesta. No controlo mis pulmones. Van acelerados, como si no llegara el oxígeno. Sigo en el suelo. Veo el espejo. Un reflejo. Una persona. Ya se ha ido.
lunes, 16 de mayo de 2011
....
Una caja. Polvo. Libros. Un cuaderno. ¿Dentro? Palabras que no sabía que había escrito. Recuerdos olvidados.
domingo, 15 de mayo de 2011
Pies de viajero.
Tengo pies de viajero. Pies que pisan fuerte por cualquier lugar por donde pasen. Tengo pisadas que se hunden en la arena, profundas, arrítmicas, silenciosas, capaces de saber en que dirección ir sin ningún momento de duda. Siempre hacia delante. Sin pararse.Tengo pies de viajero. Pies curiosos que siempre querrán saber que sonido harán al pasar por esa alcantarilla de ahí delante o de cómo resbalarán en la grava de ese monte que se ve allá a lo lejos. ¿El agua de ese río estará helada o templada? Ahora lo sabré. Hacia allí me dirijo. Tengo pies de viajero. Pies que pisan fuerte por cualquier lugar por donde pasen...Grito
Noto en mis pulmones la vibración de un grito que todavía no se ha producido. Noto como va subiendo por mi garganta, intentando huir de ella y salir libre por mi boca. No puedo hacerlo parar. A si que echo a correr. Lejos del lugar en dónde estoy. Huyo. Igual que mi grito. Desaparezco. Lo único que queda de mi es el eco de ese aullido en las calles.
sábado, 14 de mayo de 2011
Cielo
Mis ojos se refugian observando el césped de un parque. Parece cómodo y fresco. Más allá de la ciudad no hay nada. Solo campos de cultivo de colores claros... Y de repente entre ellos, un gran árbol. Una cigüeña tiene ahí su nido. Mis ojos se vuelven a despistar y perezosos regresan a la mesa. Aborrecen ver las letras de bolígrafo mal echas que hay en unas hojas encadenadas con grapas. Mis labios dejan escapar un suspiro que no he mandado yo y mi cerebro se intenta despertar y hacerme creer que lo que hay fuera no es nada nuevo...
jueves, 12 de mayo de 2011
A veces.
Aveces por la noche me despierto y abro los ojos, me deslizo hacia la pared y me hago un ovillo entre las sábanas. Aveces me despierto y lo primero que veo antes de abrir los ojos son tus ojos ambarinos de lobo hambriento, pero no tienes hambre, o eso creo. Tu me devuelves la mirada y sonríes. Aveces por la noche me despierto y una oleada de tu colonia me desorienta. Un afortunado mechón de mi pelo estuvo cerca de tu hombro. Lo suficiente para que ahora conserve tu perfume. Aveces me despierto y me siento en la cama confusa, recordando esos días y confusa por no saber que quiero hacer mañana. Hecho de menos algo que no he tenido. Por impaciente. Por tonta. Y por no haberlo hablado.
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