Mis ojos se refugian observando el césped de un parque. Parece cómodo y fresco. Más allá de la ciudad no hay nada. Solo campos de cultivo de colores claros... Y de repente entre ellos, un gran árbol. Una cigüeña tiene ahí su nido. Mis ojos se vuelven a despistar y perezosos regresan a la mesa. Aborrecen ver las letras de bolígrafo mal echas que hay en unas hojas encadenadas con grapas. Mis labios dejan escapar un suspiro que no he mandado yo y mi cerebro se intenta despertar y hacerme creer que lo que hay fuera no es nada nuevo...
sábado, 14 de mayo de 2011
Cielo
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