sábado, 14 de mayo de 2011

Cielo

Estoy con un bolígrafo en la mano esperando la orden para que comience a escribir. Pero no lo hace. Ahí sigue. Quieto. Estático. Esperando. Mis ojos se entretienen con las semillas voladoras que se divierten fuera de mi ventana. Mis oídos ya están disfrutando escuchando los sonidos de verano. Esos que dan pereza a quien los escucha. Esos sonidos que te hacen darte cuenta de que el tiempo pasa, porque en estos días mirar el cielo no te da respuesta.Ya que permanece azul todo el día. Con alguna nube distraida pasando por él. Una de esas típicas nubes jóvenes juguetonas, que toman formas y nos recuerdan al algodón. La luz se refleja en el ladrillo rojo cagándome.
Mis ojos se refugian observando el césped de un parque. Parece cómodo y fresco. Más allá de la ciudad no hay nada. Solo campos de cultivo de colores claros... Y de repente entre ellos, un gran árbol. Una cigüeña tiene ahí su nido. Mis ojos se vuelven a despistar y perezosos regresan a la mesa. Aborrecen ver las letras de bolígrafo mal echas que hay en unas hojas encadenadas con grapas. Mis labios dejan escapar un suspiro que no he mandado yo y mi cerebro se intenta despertar y hacerme creer que lo que hay fuera no es nada nuevo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario