jueves, 12 de mayo de 2011
A veces.
Aveces por la noche me despierto y abro los ojos, me deslizo hacia la pared y me hago un ovillo entre las sábanas. Aveces me despierto y lo primero que veo antes de abrir los ojos son tus ojos ambarinos de lobo hambriento, pero no tienes hambre, o eso creo. Tu me devuelves la mirada y sonríes. Aveces por la noche me despierto y una oleada de tu colonia me desorienta. Un afortunado mechón de mi pelo estuvo cerca de tu hombro. Lo suficiente para que ahora conserve tu perfume. Aveces me despierto y me siento en la cama confusa, recordando esos días y confusa por no saber que quiero hacer mañana. Hecho de menos algo que no he tenido. Por impaciente. Por tonta. Y por no haberlo hablado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario