Siento una corriente eléctrica y después nada. Solo noto como mis músculos se destensan y poco a poco una irrepetible paz me llena. Mis párpados pierden la fuerza y sin que yo me de cuenta no veo nada más que oscuridad. Pero no esa que da miedo, sino la que te tranquiliza y te hace respirar tranquilo. Esa oscuridad en la que ves todos tus sueños.
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