martes, 18 de octubre de 2011
Otoño
Tardes de otoño en las que tu único abrazo te lo da aquella chaqueta de entre tiempo que llevas puesta. Tardes en las que el viento, ese que todavía no es muy frío, se entretiene enredando tu pelo. Tardes en las que te escapas un momento de la rutina y decides atreverte a salir a la calle aunque sepas que nadie te va a acompañar. Tus pasos te llevan hacia aquella acera por la que siempre pasas, a ese parque que siempre veías pero en el que nunca te parabas. Ves un banco solitario debajo de un árbol poco robusto que parece tener un pulso continuo con el viento, que lo único que quiere es tumbarlo. Te sientas... y simplemente miras algo que sabes que no es nada.
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