jueves, 20 de octubre de 2011

Memories

Tengo un recuerdo que casi parece que lo viviera ayer. Estaba en la cama de esa vieja y casi destartalada litera que había en el cuarto de coser. Yo era pequeña y ni aún poniéndome de puntillas sobre la cama de abajo podía llegar a la parte superior de la litera. No se cómo no me daba miedo esa habitación. Era oscura y se oían los pasos sigilosos de los gatos al otro lado de la ventana.
 Como cada noche ella venía y se recostaba a los pies de mi cama. Su voz pausada y llena de misterio comenzaba a contar un cuento. No quería dormirme mientras ella hablaba. Abría bien los ojos y abrazaba a ese peluche al que perdí de vista hace mucho. Ella hablaba y hablaba. Contándome historias sobre animales inteligentes o sobre alguna princesa que otra. No paraba hasta que su voz se veía interrumpida por algún improvisado bostezo y ya llegaba el momento de irse a dormir. Recuerdo que todas las noches se oían los pasos de él al otro lado de la puerta acompañados por los arrítmicos pasos de esos perros que nunca le dejaban solo.

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