domingo, 13 de marzo de 2011

Así, de repente.



Era primavera desde mi ventana. Las ventanas estaban abiertas, hacía más calor fuera que dentro de casa. Acababa de parar de llover y se había quedado un día con un cielo azul perfecto, con olor a nuevo y con ganas de ser estrenado. Un pitido rítmico me avisó de que me acaba de llegar un mensaje. Lo abrí aburrida pensando que era publicidad pero el corazón, con ese arte adivinatorio que tiene, me avisó con antelación de mi error. "Qedas hoy?" lo releí 3 veces aún habiéndome enterado de lo que ponía por si era un error.
Tenía que ser un error, nunca hablaba conmigo... Le contesté nerviosa. "Creo que te has confundido de número, yo soy Laura, la chica de la clase de al lado. Un beso!" Me puse a recoger un poco la leonera que tenía como habitación cuando el sonido no de un mensaje sino de una llamada salía de mi móvil. Era él.
- ¿Pero tu eres tonta?- sonó su voz nada más descolgar.- ¡Te estaba mandando el mensaje a ti!... Que bueno, que si quedas.- Como siempre que me pasaba algo fuera de lo normal me quedé callada, podría decirse que en blanco. - ¿Laura? ¿Estas?
- Si si, si... yo puedo quedar. - dije rápido.- ¿Dónde?
- Yo te recojo, ¿Te parece bien dentro de media hora?


No hay comentarios:

Publicar un comentario