
Sentía como mi cabeza era una olla a presión, que me ahogaba. Estábamos en un campamento de verano, y hoy era nuestro penúltimo día en la playa. Era de noche, y todos estaban como locos planeando qué iban a hacer esa noche. Sabía que no iba a estar invitada a ninguna de esas fiestas, y más después de lo que había pasado. Quería desaparecer, a si que aprovechando que nadie me hacía mucho caso, me fui a la playa ahora desierta. No me fijé que él se daba cuenta de que me iba, a si que me sorprendí mucho cuando una cazadora que irradiaba un perfume que tan bien conocía y algo de calor me abrigó la espalda. Le sonreí y volví a mirar a las olas.
- Tenemos que hablar...- dijo sentándose a mi lado y pasando el brazo por mis hombros.
- ¿Y por dónde quieres empezar?- dije apoyándome en él.
- No sé, pero si quieres te cuento un cuento..
No hay comentarios:
Publicar un comentario