miércoles, 23 de marzo de 2011

Time.


Llevaba cuatro horas fuera de casa, 26 grados al sol. Sentía que los músculos solo me respondían por inercia al dar cada paso pero tu me preguntabas si estaba cansada y te decía que no. El cielo cada vez estaba más oscuro y la luna, diminuta y blanca comenzaba a aparecer en el cielo. Sentía la velocidad en mi pelo y el aire en mi cara y era algo que me encantaba. Miré el reloj. Ya solo quedaban unos escasos minutos. Me acompañaste a casa dando un rodeo que por poco nos lleva fuera del pueblo. Íbamos riéndonos y empezando muchas palabras que nunca iban a acabar. Llegamos a mi casa y nos despedimos con un simple hasta mañana...
Me vi reflejada en el espejo del portal y el cansancio, que hasta entonces había conseguido mantener a ralla pudo conmigo y me senté a pensar antes de subir a casa y empezar a improvisar diciendo que me lo había pasado muy bien con mis amigas patinando...

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