lunes, 12 de diciembre de 2011

Silenciador.

Dicen que puedes enamorar con la mirada y así conseguir todo lo que quieres, aunque si tienes una pistola y sabes como usarla creo que el resultado será el mismo. Puede, incluso, que sea todo más rápido. Como cada viernes me acerqué a ese pobre hombre de traje caro. Una mirada, simular vergüenza, ya era mio. Sus ojos brillaban cuando me siguió a la pequeña plaza del jardín de aquella mansión, pero empezaron a brillar todavía más cuando vio lo pulida que estaba el arma y a mi empuñándola. No sonó nada en la plaza. El silenciador habia hecho su función. Recogí su cartera y me fui. El vestido era de seda. Resbalaba con la piel. No hacia ruido. Todo era silencio.

Shit.

Y es que no se ni para que me esfuerzo. Si luego lo único que consigo son gritos.

lunes, 24 de octubre de 2011

Silueta.

Siempre que levanto la vista del papel y miró allá a lo lejos, mis ojos recorren rutinarios ese pequeño hueco de acera que se ven entre los árboles que pertenece a la plaza de Juan XXIII.
Siempre que miro hay una sombra de una silueta anciana parada en ella. Me gustaría conocerla. Me gustaría preguntarla si se siente sola.

jueves, 20 de octubre de 2011

Sorpresas

Y todo el mundo se sorprendió al encontrar a la chica del paraguas verde debajo del puente. Bueno, no todo el mundo, el chico de la camiseta de rayas no lo hizo. No tenía sentido sorprenderse, según él, era una perdida de tiempo.
Ya sabía que ella iba a estar ahí. Era la novia del mafias. El hombre que acababan de asesinar y que ahora estaba a los pies de la chica.
Se debía haber cansado de él. Normal. Él era un mafias y ella una panadera de pueblo. Una panadera no podía hablar de nuevas recetas con alguien que era un mafias... Alguien a quien no le importaba nada más que la sangre no le manchara el dobladillo de sus pantalones de pana, no iba a tener conversaciones sobre como hacer una tarta más sabrosa...
El chico de rayas asintió para sí mismo. Si, él hubiera hecho lo mismo.
Estaba empezando a llover y la chica del paraguas verde no abría el suyo. El chico se acercó a ella y se fijó en que su vestido rojo tenía manchas más oscuras cerca de las rodillas. La chica del paraguas estaba algo pálida, pero no lo pudo confirmar del todo ya que su piel siempre había sido muy blanca.
-Hola.- saludó la chica al presunto desconocido de rayas.
-Hola ¿Por qué lo has matado?- contestó poniéndose en cuclillas para poder ver mejor al mafias muerto.
-No sé. Él era muy aburrido. No le gustaban los chistes y no comía pasteles. Yo creo que ahora está mucho mejor muerto. ¿No crees?
- Hum..- el chico se lo pensó un rato. Dándose aires de importancia al ver que la chica le observaba esperando una respuesta. - Si, yo creo que así está mucho mejor. Aunque ahora esta manchando un poco la calle. Si quieres te ayudo a limpiar.- se ofreció. Le habían enseñado a ser educado desde muy pequeño.
- No gracias, ahora tengo hambre.- la chica del paraguas verde hizo una pausa y prosiguió.- Haré un pastel.Ven conmigo. En la cocina con el horno nunca hace frío.
La chica del paraguas verde comenzó a andar y se giró para ver si el chico la seguía.
- Me gusta tu camiseta. Es de rayas. Me gustan las rayas.- le dijo esperándole.
El chico se sonrojó y se colocó mejor el cuello de la camiseta.
- A mi me gusta tu paraguas. El verde es mi color favorito.- dijo mientras comenzaba a caminar con ella, alejándose del mafias muerto,mientras pasaban a través del pequeño corro de gente que les rodeaba y les miraba con miedo.

Memories

Tengo un recuerdo que casi parece que lo viviera ayer. Estaba en la cama de esa vieja y casi destartalada litera que había en el cuarto de coser. Yo era pequeña y ni aún poniéndome de puntillas sobre la cama de abajo podía llegar a la parte superior de la litera. No se cómo no me daba miedo esa habitación. Era oscura y se oían los pasos sigilosos de los gatos al otro lado de la ventana.
 Como cada noche ella venía y se recostaba a los pies de mi cama. Su voz pausada y llena de misterio comenzaba a contar un cuento. No quería dormirme mientras ella hablaba. Abría bien los ojos y abrazaba a ese peluche al que perdí de vista hace mucho. Ella hablaba y hablaba. Contándome historias sobre animales inteligentes o sobre alguna princesa que otra. No paraba hasta que su voz se veía interrumpida por algún improvisado bostezo y ya llegaba el momento de irse a dormir. Recuerdo que todas las noches se oían los pasos de él al otro lado de la puerta acompañados por los arrítmicos pasos de esos perros que nunca le dejaban solo.

Inability


Y no entiendo cómo es posible. No entiendo como puede ser que un simple roce, una simple caricia enganche de este modo. Y como de repente, mire a todo con miedo. Con miedo de que desaparezcas y que esa caricia tan leve que solo se produce casi de forma casual desaparezca y solo pueda verte. Solo verte… y no poder alcanzarte…  

electricity

Siento una corriente eléctrica y después nada. Solo noto como mis músculos se destensan y poco a poco una irrepetible paz me llena. Mis párpados pierden la fuerza y sin que yo me de cuenta no veo nada más que oscuridad. Pero no esa que da miedo, sino la que te tranquiliza y te hace respirar tranquilo. Esa oscuridad en la que ves todos tus sueños.

martes, 18 de octubre de 2011

Otoño

Tardes de otoño en las que tu único abrazo te lo da aquella chaqueta de entre tiempo que llevas puesta. Tardes en las que el viento, ese que todavía no es muy frío, se entretiene enredando tu pelo. Tardes en las que te escapas un momento de la rutina y decides atreverte a salir a la calle aunque sepas que nadie te va a acompañar. Tus pasos te llevan hacia aquella acera por la que siempre pasas, a ese parque que siempre veías pero en el que nunca te parabas. Ves un banco solitario debajo de un árbol  poco robusto que parece tener un pulso continuo con el viento, que lo único que quiere es tumbarlo. Te sientas... y simplemente miras algo que sabes que no es nada.

jueves, 29 de septiembre de 2011

!¿!?¿

Letras que leídas forman sonidos. Sonidos que unidos dan lugar a palabras. Palabras gritadas al viento, pero por un capricho llegan a tus oídos. Hacen daño. Te provoca más dolor que un puñetazo. Y no es rápido. Tu cerebro lo repite hasta que logras reconocer cada letra silabeada. Cada susurro. Cada sentimiento. Cada intención. Convirtiéndolo en un asqueroso estruendo en tu cabeza.

Shades.

Notar el frío de la rugosa pared en tu espalda y el calor del vaho en tu cuello. Oír cualquier insignificante sonido y no ver nada más que paredes llenas de sombras y una pequeña ventana en la que se distingue el cielo nocturno. Pero tus ojos no prestan atención, simplemente de forma rutinaria y vaga hacen su trabajo. El olor de tu colonia me inunda, me engancha.Y de repente un sonido. Tu cerebro te avisa de que hay peligro y tus pulmones intentan no saborear el oxígeno. Silencio. El momento ya pasó.Te mira y sonríe. Es hora de aparentar normalidad.

martes, 13 de septiembre de 2011

Es solo ruido.

He cogido asco al vibrante sonido del teléfono. Ese asqueroso sonido que de repente te sorprende y hace que como un autómata te levantes y quieras saber que voz hay al otro lado. La rutina a la que ya me había acostumbrado vuelve a empezar. Nuevos y a la vez ya conocidos gritos comenzaran a querer huir de la cocina. Pasando por las grietas de la puerta cerrada y por esas paredes que casi parecen de papel. Espero que esta vez lleguen a un acuerdo. Que los gritos se conviertan en un pacto y así pueda volver a ver esa casa por última vez. Demasiados recuerdos en un simple porche. Quiero un último adiós. Quiero una última vuelta.

viernes, 26 de agosto de 2011

¿?

Una caja.. Curioso ¿no?. Aunque más bien parece una broma de mal gusto.. Que una simple caja acabe con todas mis murallas.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Aparentar ser adulta es demasiado duro.

Y aqui vuelve otra vez, esa sensación de impotencia. De intentar pensar que no es real. Que no esta pasando. Me he mentido muchas veces y luego así me pasa, que me pilla por sorpresa y caigo al suelo, olvidando cómo levantarme. ¿Cuantas veces me he derrumbado en esa puerta? ¿Cuántas lagrimas furtivas han caído al suelo, pero al más mínimo sonido de vida se evaporaban,desapareciendo, convirtiéndome en su único testigo de existencia?

miércoles, 17 de agosto de 2011

Shh

La verdad es que la habitación debería estar a oscuras pero la luz de la ciudad entra por la ventana abierta haciendo que esté iluminada. No consigo dormir. Otra noche igual en la que lo único que puedo hacer es jugar con las sombras y disfrutar de conciertos privados en mis oídos.
El viento mueve la persiana, poniéndome alerta. No quiero que ellos se enteren de que no duermo, de que llevo días sin pegar ojo.


viernes, 12 de agosto de 2011

Velocidad

A él le gustaban las cosas bien hechas y rápidas. Si, sobretodo le encantaba que todo fuera rápido. Se tiraba horas en su butaca de playa mirando a la carretera, viendo en un segundo coches que no iban a volver a pasar. Decía que le relajaba. Yo le creía. ¿Por qué no hacerlo? Nunca le veía tan humano salvo en esos momentos en los que se sentaba en esa butaca y veía pasar veloces colores metalizados y oía el rugido de los motores.

Un día estábamos en una pequeña gasolinera. Teníamos que repostar. No había nadie. Asique él estaba contento. “Todo velocidad”, no paraba de repetir con una sonrisa de oreja a oreja haciendo que se viera su diente picado. Se adentró dentro de la tienda a pagar mientras yo le esperaba en el coche. Veía todo a través de la pared acristalada. Una mujer ya mayor le iba a atender. Vi como él le daba el dinero en calderilla. La pobre mujer empezó a contar una a una las monedas.No debía ver bien. Vi como él comenzaba a tocarse mucho el cuello. Primer indicio de nerviosismo. Ella iba lenta. “¡Más rápido!” gritó.Incluso aunque él estuviera dentro y yo estuviera fuera con todas las puertas y ventanillas del coche cerradas pude oir su grito. “No lo hagas… nos retrasaría… “pensé, fui saliendo del coche. Intentaría relajarle. Teníamos que irnos de ahí cuanto antes. La policía nos buscaba

Cerré de golpe la puerta del coche. El sonido hizo que él se girara. Su cara estaba pálida y sus ojos ya habían perdido todo brillo humano. Reconocía ese momento. Corrí hacia él intentando pararle. Pero él ya había sacado la pistola. No dio tiempo a la señora a levantar la cabeza del mostrador. ¡PUM! Sonó en la tienda. Yo acaba de abrir la puerta. Me quedé paralizado viendo la sangre que caía del mostrador. Él seguía con la pistola en la mano. Nervioso, sacó un pañuelo de su bolsillo y comenzó a pulir la superficie de metal de la pistola. “Las cosas tienen que ser rápidas. ¿Verdad que sí? Si… tienen que ser rápidas…” le oí decir. Me acerqué a él. Aún podía sentir en el aire el calor de por donde había pasado la bala. Otro asesinato más. Nos estábamos retrasando. Le cogí por el hombro y le metí en el coche. Aún quedaba camino. Él iba tranquilo. Mirando por la ventanilla los coches que dejábamos atrás en la carretera. Íbamos rápidos. Él estaba tranquilo…

viernes, 5 de agosto de 2011

tickling

Notaba en mi piel el cosquilleo que siempre aparece antes de que tu puño diera en aquel jarrón que siempre cobraba las culpas. Notaba en mi cuello desnudo alguna que otra ráfaga de viento que pasaba por la ventana. Engatusándome. Haciéndome desear que viera desde fuera del cristal la tormenta que se avecinaba. Un relámpago iluminó mi habitación, o lo que quedaba de ella, ya que lo único que todavía tenía forma era la cómoda que estaba atrancando la puerta. Los gritos pidiéndome que abriera la puerta habían cesado hace unos minutos.

Salí a la terraza. Era pequeña y estaba sucia, llena de polvo y de ramas extraviadas. La barandilla era de ladrillo y daba a una altura de 2 pisos. Me senté en ella y cerré los ojos. Oía los truenos y la lluvia a lo lejos. El moño improvisado se deshizo. El viento comenzó a enredarme el pelo. La lluvia, que ya me alcanzaba, lo convertía en algo pesado, molesto. Me lo eché a un lado y miré a mi alrededor. Los gritos habían vuelto a inundar el piso.

El cosquilleo comenzó desde los dedos de los pies hasta la nuca. Con el vello en punta me puse de pie. Abajo había otra terraza sobresaliendo y de esa se podía saltar a ese balcón… No tenía nada que perder. Salté. Ningún sentimiento de adrenalina me embargó. La había gastado toda. Solo sentía la brisa en mi pelo, y el cosquilleo de siempre. Ese al que hacía unos días que ya me había acostumbrado. Toqué suelo. El golpe de la caída no hizo que me deteniera. No miré atrás. Comencé a correr… y desaparecí entre las calles.

jueves, 4 de agosto de 2011

Silencio.

Después de 2 años viviendo dentro de ese edificio blanco de paredes acolchadas y vigilado por cámaras, había llegado el día de mi liberación.
La calle no había cambiado tanto como esperaba. Me metí en una nube de tabaco con forma de bar añejo. No había nadie dentro salvo un viejo y desfasado camarero al que califiqué como el dueño de aquel antro.
Me senté en la barra y pedí una cerveza. El sitio era silencioso, algo que necesitaba después de haber estado rodeada de locos.
El dueño me empezó a dar conversación. Su aliento, de olor a cerveza agria y a tabaco negro empezó a marearme. Cogí mi botella de cerveza y vacié el contenido en el vaso de cristal. Dí un trago. Estaba helada. Me relamí los labios. Cogí la botella, ahora vacía y mientras él seguía hablando se la estampé en la cabeza. Su cara se quedó en una mueca perpetua de sorpresa.
Me fijé en que estaba manchando la barra. Lo empujé y cayó al suelo.
Hacía calor y la cerveza estaba helada. Por fin silencio...

martes, 2 de agosto de 2011

Sueños.

Hay lugares a los que solo podemos ir nosotros solos, no se necesita dinero, no se necesita medio de transporte. Solo hace falta estar tranquilo, olvidarte de todo y crear una nueva vida en lo alto de las nubes, donde el sol se sigue aun viendo lejano y el suelo casi no se distingue del mar si no es por el color.
Un lugar que solo es tuyo, un lugar que para ti esta cerca y para los demás inaccesible. Un lugar el donde tu pones las reglas y te dejas llevar, ya que en ese sitio nada puede salir mal.
Pero ten cuidado. Tienes una vida real. No te dejes enganchar. Baja y toca el suelo. No mires arriba sino hacia delante. Descubriendo lo que todavía no conoces. No tengas miedo. Se valiente.

miércoles, 29 de junio de 2011

A year

Y casi no fue un adiós. Nunca lo fue. Fue un “hasta luego”. Un “hasta que te vuelva a ver”. No fue hasta que ya estuve en mi casa cuando la realidad me entró de lleno a través de los ojos. Mi cerebro había conseguido tenerme engañada hasta ese momento. Gotas dulces cayeron al suelo. No pude hacer otra cosa que verlas caer. Vi como una gota perfecta terminaba siendo aplastada hasta convertirse en un diminuto charco en la baldosa del suelo. Sonreí. Esto no acaba aquí. Sería una pausa. Una parada en un tiempo que sigue corriendo. Nos volveríamos a ver. El pelo un poco más largo quizás, un nuevo gusto musical, un poco de acento. ¿Pero y qué?.Te seguiré reconociendo.

http://www.youtube.com/watch?v=OBk3ynRbtsw

domingo, 29 de mayo de 2011

LLuvia.

He salido y ha llovido. Todo el suelo era charco. Zapatos inundados y frío en la piel. El pelo pegajoso, calimoso. He salido de casa y ha llovido. Pero ahora mis zapatos están abandonados en el pasillo. Ya se secaran. Los calcetines se han perdido en la alfombra. Gotean. No me importa. Yo estoy sentada en la silla. Con las piernas apoyadas en la mesa, mirando la lluvia a través de la ventana. Ese calor posterior a cuando las gotas de lluvia se secan sobre tu piel, me inunda. Es agradable. Un cosquilleo mágico. Pasan los minutos y la lluvia ha parado. La brisa entra por la ventana entreabierta. Vuelvo a notar el frescor típico del verano, Ya no recuerdo ese calor que da la lluvia. Ya ha pasado. No volverá hasta que las gotas me vuelvan a pillar por sorpresa. En una tarde en la que salga y no lleve paraguas.

domingo, 22 de mayo de 2011

Un minuto

Y fue de repente. Un tono. Un silencio. Una mirada que atravesaba hormigón. El suelo se me acercó de golpe produciendo un ruido sordo. Los ojos enrojecidos. Un espejo. Dos generaciones. Podrían haber sido más, pero no, solo hay dos. Dos personas mirándose al espejo. Incluso el silencio fue educado y se quedo callado. Estoy sola. No hay nadie en casa. He descubierto un nuevo sonido. El sonido de la gravedad. El de la atmósfera. No se que hacer. No hago nada. Simplemente respiro, y eso ya cuesta. No controlo mis pulmones. Van acelerados, como si no llegara el oxígeno. Sigo en el suelo. Veo el espejo. Un reflejo. Una persona. Ya se ha ido.

lunes, 16 de mayo de 2011

....

Una caja. Polvo. Libros. Un cuaderno. ¿Dentro? Palabras que no sabía que había escrito. Recuerdos olvidados.

domingo, 15 de mayo de 2011

Pies de viajero.

Tengo pies de viajero. Pies que pisan fuerte por cualquier lugar por donde pasen. Tengo pisadas que se hunden en la arena, profundas, arrítmicas, silenciosas, capaces de saber en que dirección ir sin ningún momento de duda. Siempre hacia delante. Sin pararse.Tengo pies de viajero. Pies curiosos que siempre querrán saber que sonido harán al pasar por esa alcantarilla de ahí delante o de cómo resbalarán en la grava de ese monte que se ve allá a lo lejos. ¿El agua de ese río estará helada o templada? Ahora lo sabré. Hacia allí me dirijo. Tengo pies de viajero. Pies que pisan fuerte por cualquier lugar por donde pasen...

Grito

Noto en mis pulmones la vibración de un grito que todavía no se ha producido. Noto como va subiendo por mi garganta, intentando huir de ella y salir libre por mi boca. No puedo hacerlo parar. A si que echo a correr. Lejos del lugar en dónde estoy. Huyo. Igual que mi grito. Desaparezco. Lo único que queda de mi es el eco de ese aullido en las calles.

sábado, 14 de mayo de 2011

Cielo

Estoy con un bolígrafo en la mano esperando la orden para que comience a escribir. Pero no lo hace. Ahí sigue. Quieto. Estático. Esperando. Mis ojos se entretienen con las semillas voladoras que se divierten fuera de mi ventana. Mis oídos ya están disfrutando escuchando los sonidos de verano. Esos que dan pereza a quien los escucha. Esos sonidos que te hacen darte cuenta de que el tiempo pasa, porque en estos días mirar el cielo no te da respuesta.Ya que permanece azul todo el día. Con alguna nube distraida pasando por él. Una de esas típicas nubes jóvenes juguetonas, que toman formas y nos recuerdan al algodón. La luz se refleja en el ladrillo rojo cagándome.
Mis ojos se refugian observando el césped de un parque. Parece cómodo y fresco. Más allá de la ciudad no hay nada. Solo campos de cultivo de colores claros... Y de repente entre ellos, un gran árbol. Una cigüeña tiene ahí su nido. Mis ojos se vuelven a despistar y perezosos regresan a la mesa. Aborrecen ver las letras de bolígrafo mal echas que hay en unas hojas encadenadas con grapas. Mis labios dejan escapar un suspiro que no he mandado yo y mi cerebro se intenta despertar y hacerme creer que lo que hay fuera no es nada nuevo...

jueves, 12 de mayo de 2011

A veces.

Aveces por la noche me despierto y abro los ojos, me deslizo hacia la pared y me hago un ovillo entre las sábanas. Aveces me despierto y lo primero que veo antes de abrir los ojos son tus ojos ambarinos de lobo hambriento, pero no tienes hambre, o eso creo. Tu me devuelves la mirada y sonríes. Aveces por la noche me despierto y una oleada de tu colonia me desorienta. Un afortunado mechón de mi pelo estuvo cerca de tu hombro. Lo suficiente para que ahora conserve tu perfume. Aveces me despierto y me siento en la cama confusa, recordando esos días y confusa por no saber que quiero hacer mañana. Hecho de menos algo que no he tenido. Por impaciente. Por tonta. Y por no haberlo hablado.

jueves, 7 de abril de 2011

Tengo..

Tengo en un cuaderno millones de palabras. De puntos y comas. De párrafos enteros llenos de letras. Tengo olores, entradas de cine y recuerdos. Tengo en un cuaderno todas las fechas importantes de mi vida. Tengo un año escrito en palabras, tengo sentimientos escritos con tinta.
Tengo... tengo muchas cosas.

miércoles, 30 de marzo de 2011

....

Unas cuantas horas que ni juntas llegaban a pasar de un día son las que recuerdas todos los días. Sueñas con ese momento perfecto que vivirás, pero te das cuenta que ya lo viviste y lo dejaste marchar.

viernes, 25 de marzo de 2011

Cuarta hora.


Cuarta hora. La primera después del recreo. Me tocaba ventana. Fuera el día estaba brillante, justo como están los días antes de la tormenta. Brillante y con mucho calor. El cielo azul estaba tan perfecto que hacía daño a los ojos al mirarlo. La clase era un murmullo de muchas voces. Una voz autoritaria se oía de fondo. Unas diapositivas iluminaban la pizarra. Fuera algunos jugaban al football, otros al baloncesto y un pequeño grupo estaba bajo los árboles. Una araña de patas estiradas pasa deslizándose por la ventana. Vi como pasaba de estar a mi lado de la ventana a estar al otro lado, donde estaba el aire y el campo, por una pequeña griega entre pared y cristal. Mi pequeña araña ha desaparecido sin que me de cuenta. El cielo se está volviendo oscuro, la tormenta se acerca. Pequeñas gotas comienzan a salpicar el cristal. Una oleada de quejas llena la clase antes de que quede silenciada por el sonido de la sirena. Acabo de ver un rayo. Me gusta la lluvia. Recojo mis cosas y me levanto de la silla. Aún quedan dos largas horas para que sienta que el viernes ha empezado.

jueves, 24 de marzo de 2011

My own.


Admito que pienso demasiado las cosas que con un simple gesto llego a pensar demasiado y me invento cosas que no son. Admito que muchas veces me equivoco al hablar y luego lo niego riéndome. Admito que hablo demasiado. Admito que me encanta dar saltos y admito que me encanta reírme. Me gusta correr y notar el cansancio después. Me gusta llorar viendo mi película favorita y sentarme en indio en el sofá. Me gusta el sonido de muchas cosas y admito que cuando intento explicarlo lo único que consigo es que me miren mal. Pero... me gustan muchas cosas y por que otros no lo compartan conmigo no voy a dejar de hacerlo. Esta soy yo y punto final.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Time.


Llevaba cuatro horas fuera de casa, 26 grados al sol. Sentía que los músculos solo me respondían por inercia al dar cada paso pero tu me preguntabas si estaba cansada y te decía que no. El cielo cada vez estaba más oscuro y la luna, diminuta y blanca comenzaba a aparecer en el cielo. Sentía la velocidad en mi pelo y el aire en mi cara y era algo que me encantaba. Miré el reloj. Ya solo quedaban unos escasos minutos. Me acompañaste a casa dando un rodeo que por poco nos lleva fuera del pueblo. Íbamos riéndonos y empezando muchas palabras que nunca iban a acabar. Llegamos a mi casa y nos despedimos con un simple hasta mañana...
Me vi reflejada en el espejo del portal y el cansancio, que hasta entonces había conseguido mantener a ralla pudo conmigo y me senté a pensar antes de subir a casa y empezar a improvisar diciendo que me lo había pasado muy bien con mis amigas patinando...

domingo, 13 de marzo de 2011

Así, de repente.



Era primavera desde mi ventana. Las ventanas estaban abiertas, hacía más calor fuera que dentro de casa. Acababa de parar de llover y se había quedado un día con un cielo azul perfecto, con olor a nuevo y con ganas de ser estrenado. Un pitido rítmico me avisó de que me acaba de llegar un mensaje. Lo abrí aburrida pensando que era publicidad pero el corazón, con ese arte adivinatorio que tiene, me avisó con antelación de mi error. "Qedas hoy?" lo releí 3 veces aún habiéndome enterado de lo que ponía por si era un error.
Tenía que ser un error, nunca hablaba conmigo... Le contesté nerviosa. "Creo que te has confundido de número, yo soy Laura, la chica de la clase de al lado. Un beso!" Me puse a recoger un poco la leonera que tenía como habitación cuando el sonido no de un mensaje sino de una llamada salía de mi móvil. Era él.
- ¿Pero tu eres tonta?- sonó su voz nada más descolgar.- ¡Te estaba mandando el mensaje a ti!... Que bueno, que si quedas.- Como siempre que me pasaba algo fuera de lo normal me quedé callada, podría decirse que en blanco. - ¿Laura? ¿Estas?
- Si si, si... yo puedo quedar. - dije rápido.- ¿Dónde?
- Yo te recojo, ¿Te parece bien dentro de media hora?


jueves, 10 de marzo de 2011

Eramos jóvenes.


Íbamos colocados de esa sensación que solo tienen los jóvenes. Eramos unos esquizofrénicos que huíamos de la luna. La calle estaba vacía, solo había gente desconocida que nos miraba y buscaba las botellas pero íbamos sin nada. Eramos unos yonkis del oxígeno, de la vida. Jugábamos con el vaho que escapaba de nuestras bocas y saltábamos las líneas blancas de los pasos de cebra. Era el día más frío del año y la escarcha comenzaba a invadir los cristales de los coches, pero nosotros nos fuimos a una heladería a tomar helado y granizado. No nos importaba el frío. Fuimos a los lugares más peligrosos y corrimos por las calles desiertas. Guardamos los relojes en lo más hondo de los bolsillos, no queríamos que el tiempo nos controlara pero la luna, traidora, nos avisó que el día acababa cuando dejó espacio al sol y el color volvió a las calles. Estábamos cansados, pero eso no impidió nada. Nos despedimos, era hora de volver al mundo. No estábamos tristes. Sabíamos que el mundo era un pañuelo. Nos volveríamos a encontrar.

Sentía como mi cabeza era una olla a presión, que me ahogaba. Estábamos en un campamento de verano, y hoy era nuestro penúltimo día en la playa. Era de noche, y todos estaban como locos planeando qué iban a hacer esa noche. Sabía que no iba a estar invitada a ninguna de esas fiestas, y más después de lo que había pasado. Quería desaparecer, a si que aprovechando que nadie me hacía mucho caso, me fui a la playa ahora desierta. No me fijé que él se daba cuenta de que me iba, a si que me sorprendí mucho cuando una cazadora que irradiaba un perfume que tan bien conocía y algo de calor me abrigó la espalda. Le sonreí y volví a mirar a las olas.
- Tenemos que hablar...- dijo sentándose a mi lado y pasando el brazo por mis hombros.
- ¿Y por dónde quieres empezar?- dije apoyándome en él.
- No sé, pero si quieres te cuento un cuento..

martes, 8 de marzo de 2011

Siempre.


Siempre había querido hacerlo. Dejarlo todo tal y como estaba en mi mesa y salir por la puerta. Siempre había querido ir a ese césped que me encantaba tanto. Tumbarme en él y ver el cielo. Ver como pasaban las nubes y de cómo adquirían formas únicas e irrepetibles.Siempre había querido ponerme los cascos y dejar que el sol de la tarde, ese que tanto me gustaba, impidiera que cogiera frío. Siempre había querido que de repente aparecieras por el parque y me vieras, y sin dudas te sentaras a mi lado y habláramos. ¿De qué? No lo se. Pero hablaríamos. Siempre había querido hacerlo. Levantarme y sentarme a tu lado, tú seguirías hablando. No te parecería raro. Me abrazarías y veríamos como el cielo se oscurecía y la primera estrella iluminaba el cielo. Siempre habría querido hacerlo...

Mafalda.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Fácil.


¿Pero y si no quiero soportalo? ¿Y si quiero por una vez por todas aclararlo todo?¿ Y si quiero no dejarme llevar? ¿Y si no quiero ser paciente? ¿Que hago? ¿Esperarte? NO. Vivere mi vida, y si tu estas en ella, pues te saludare, sonreire y pasare de largo.

lunes, 21 de febrero de 2011

http://www.youtube.com/watch?v=W-kzviMGhRk

Mañana tengo examen. Ahora estoy en el estudio, en la pequeña mesa blanca abarrotada de cajas de plástico y de CDs. En frente de mi están los apuntes, bien copiados, con palabras en negrita y títulos con colores distintos. Creo que me los he traído al estudio para sentirme mejor. Para pensar, "mira, los tengo aquí al lado, puedo mirar alguna cosa si me entra alguna duda." Pero ahora tengo los cascos puestos, sin que yo me diera cuenta está sonando Tik Tok de Kesha, Encima de la mesa también tengo un libro que me han regalado. Estoy tentada de seguir leyendo pero la música me engancha, y no hago nada. Me quedo mirando la pantalla, intentando buscar algo que hacer para no apagar el mp4.
A esto se le podría llamar vicio. Estoy viciada de la música. Bonita frase. Tipica de estado de tuenti.
"Irene está viciada de la música" pienso en ponerla, pero me sigue gustando todavía la que tengo ahora, a si que desecho la idea. Me aburro. Tengo media hora de libertad antes de que me echen del ordena. Me rindo. Apago el mp4 y abro el libro. Huele a nuevo.

Unos cascos.

Hoy sin quererlo se ha convertido en uno de esos días en los que te refugias en una canción, en ese día en el que buscas la opción "repetir pista" de tu mp4. Te pones tus cascos, subes el volumen todo lo que puedes hasta que te duelen los oídos. Pero luego te relajas, pones la música a un sonido más bajo, más relajante aunque la canción sea de discoteca y no tenga más que tres versos que se convierten en estribillo durante 2.14 minutos. Pero para ti esa canción te aleja de dónde estas. Piensas en qué ha pasado y que te gustaría que pasara. Sueñas en que tienes alas, que vuelas. Que de repente estás allí, en una de esas calles abarrotadas y llenas de anuncios. Que bailas. Que conoces a aquella persona con quien siempre sueñas pero que todavía no la conoces en persona. Sueñas... pero un ruido te hace volver a poner los pies en el suelo. Miras el reloj, lo que a ti te ha parecido un minuto han sido 30. El deber te llama, vuelves a poner en el mp4 la opción " aleatorio" comienza a sonar algo tranquilo. Suspiras. Pones todo encima de la mesa y comienzas a trabajar.

jueves, 17 de febrero de 2011

All day. All night. All day. All night


Humo. Ruido para unos, música para otros. Vibraciones. Silencio. Luces. Agobio.Voces. Bailes. Agua. Aire. Calor. Movimiento. Zapatillas. Suelo. Techo.
Eso es lo que necesito. Materializarme allí. Así, de repente. Irme de aquí un par de horas.Para luego volver y tener las ideas claras.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Soy de esas.

Soy de esas que les gusta el humor inglés, de esas que tardan en pillar los chistes. De esas chicas que oyen a alguien reírse y también se ríe aunque no tenga ni idea de que es lo que les hace gracia. Soy también de esas chicas tontas, que antes de pensar en que algo es obvio, le da la vuelta, piensa en todo y le busca otra razón lógica, complicándose la vida.
También soy de esas que nunca consiguen definir bien un sentimiento o una acción con palabras. Soy de esas que no se paran quietas. Soy de esas a las que le gusta jugar y hacer el tonto. Soy de esas a las que le gusta algo un poco gótico. De esas que son fans de Tim Burton, y soy de esas que aún lloran viendo Pesadilla antes de Navidad y que ven a los muñecos como algo perfecto y bonito. Soy de esas chicas, y estoy orgullosa.

Empezó nublado.


Dicen que es imposible dejar la mente en blanco. Pero en un día como hoy, en el que sin que te des cuenta, te conviertes en un disco rallado que cambia de melodía cada segundo para volver a hacer sonar lo mismo, es sencillo que antes de que acabe el día, tu cabeza no de a más. Y así te quedas. Parada, sin hacer nada. Un descanso antes de volver a empezar.

martes, 15 de febrero de 2011

Un día cualquiera


Un día te despiertas, sabes que vas a quedar, que te lo pasaras bien y que habrá billar. Que van a ir todos aquellos con quien te gusta estar. A si que tienes motivos suficientes para levantarte rápidamente de la cama con una sonrisa y con ganas de que empieza ya el día.
Pasa un mes y aún sigues recordando esa tarde, todavía te ríes recordando las fotos y lo que hiciste ese día loco. Y de repente,te das cuenta de que ahí empezó todo.

jueves, 10 de febrero de 2011

La ventana.


El cielo está oscuro. Un nuevo tipo de sombra acompaña ahora a los edificios. Levanto la vista del papel. Puedo distinguir movimiento detrás de las ventanas que ahora están iluminadas. Los ojos de los edificios se despiertan. Uno a uno dan color donde antes solo se distinguía negro y ladrillo apagado.
Busco estrellas, pero lo más parecido que veo a ellas son aviones. Agudizo el oído. Cierro los ojos. Llego a distinguir entre el silencio el sonido del agua pasando por la tubería, acaba de pasar un coche, quizás dos. Miro. Veo una bicicleta pasar rápido por la acera. Cruza silenciosa. Ese característico sonido de las marchas no he podido disfrutarlo desde donde estoy.
Vuelvo a mirar arriba. El cielo está más oscuro. Ahora es de color azul marino acuarela. A la izquierda, una chimenea. Me gustaría estar sentada en ella. Un nuevo campo de visión. Un pequeño cambio para esos días de obligación.
Miro el cielo e imagino. Un gran dragón chino vuela, pasa por mi ventana. Me quedo cinco segundos sin ver nada más que sus escamas. Su cola acaba en una flecha roja. Se ha sentado en el tejado y juega con una paloma asustada. Se la acaba de comer. El dragón me mira y se pasa su larga lengua azul por el morro. Le digo"hola". No me siento tonta por haberlo hecho. Sé que me escucha.
Un bocinazo. Me desconcentro. Mi gran dragón chino ha desaparecido. La calle ya no me interesa. Miro en mi mesa los apuntes que debo estudiar. Me desconcentro mirando la redondez de las letras. Bellas artes. Eso es lo que voy a estudiar. Miro el cielo. Un punto amarillo destella. Es mi dragón. Se va de viaje. Me voy con él, aunque yo siga aquí, delante de mi ventana. Con los apuntes abandonados en la mesa. Un bolígrafo roto y la agenda cerrada.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Vive.


Grita con todas tus fuerzas, quédate sin aliento, recupera el oxigeno y vuelve a gritar. Salta, intenta tocar el cielo con tus manos. Aspira el ambiente que hay a tu alrededor. Confunde tu voz con la que tienes al lado. No pienses en nada, solo que es una noche única, que tienes más de 900 personas a tu alrededor y que cuando termine, todo tu cuerpo seguirá vibrando con esa canción que te ha puesto los pelos de punta.
Aprovecha los segundos. Nada te hará olvidar ese momento.